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Datos, ¿nuevo filón de oro o nuevo escándalo del amianto?

 
Samantha Simms, directora global de Protección de Datos de CWT, nos habla del Reglamento General de Protección de Datos que entrará en vigor en mayo de 2018
 
01 de septiembre de 2017

 

Es raro que pase un día sin que se publique en prensa algún artículo sobre el uso indebido de información personal: ‘hackeos’, empresas que pierden datos personales, demandas de particulares por revelación de datos privados…

 

La protección de datos cobra una importancia significativa en la economía digital de hoy en día. El uso extendido de los datos personales en un mundo digital sin fronteras trae consigo nuevas oportunidades, tanto para las organizaciones como para los individuos. Las organizaciones se benefician de una mayor eficiencia ya que conocen mejor a los usuarios de sus servicios y pueden, por tanto, personalizar sus campañas de marketing en función de los intereses de cada uno de ellos. Los individuos, por su parte, salen ganando gracias a experiencias de usuario más rápidas y personalizadas.

 

Esta es precisamente la razón por la que muchos consideran que los datos son un valioso filón de oro, pero esto también podría provocar que se convirtieran en el nuevo escándalo del amianto. Personalmente me quedo con la visión optimista que ve los datos como un filón de oro y a nosotros como mineros. Como tales, podemos hacer un gran uso de esos datos personales, pero también debemos extraerlos sin causar daños. Existen más de 100 leyes de protección de datos en el mundo, pero hay una que marcará la tendencia a nivel global.
 

El Reglamento General de Protección de Datos entrará en vigor el 25 de mayo de 2018. Reemplazará la directiva existente a nivel de la Unión Europea y a las distintas leyes nacionales a nivel más local. Esto implicará una armonización en toda Europa, con una ley única para toda la región.

 

¿Y qué hay del Brexit? El Reglamento General de Protección de Datos se aplicará a cualquiera que lleve a cabo negocios en la UE o, de forma más amplia, a cualquiera que maneje datos pertenecientes a residentes en la UE. Esta es una regulación que escapará al efecto del Brexit. De hecho, el gobierno de Reino Unido ya ha anunciado que introducirá una ley que, como mínimo, será equivalente al reglamento europeo.

 

El Reglamento General de Protección de Datos introduce un marco de trabajo basado en la responsabilidad en el manejo de los datos personales. Esta nueva ley es extremadamente estricta. La no adherencia puede acarrear sanciones de hasta 20 millones de euros o un 4 % de los beneficios anuales de una organización; lo que sea superior.

 

Bajo la nueva legislación, el consentimiento ha de ser claro, afirmativo e inequívoco. La casilla ya marcada por defecto no estará permitida. Los usuarios han de ser plenamente informados de cómo van a utilizarse sus datos y por qué. Esto incluye conocer qué terceras partes y países van a recibir la información. El Reglamento General de Protección de Datos también exigirá a las organizaciones que informen a las autoridades de cualquier brecha de datos en el plazo de 72 horas tras la detección.



Parece complejo de gestionar, ¿verdad? Sí y no. El Reglamento General de Protección de Datos ha sido diseñado teniendo en cuenta las nuevas tecnologías y procesos. ¿Recuerda que le he dicho que los datos son el nuevo filón de oro y nosotros los mineros? Las iniciativas en materia de minería de datos / ciencia de datos son unas de las impulsoras clave del Reglamento General de Protección de Datos. Lo mismo puede decirse de los medios sociales y la personalización a través de las herramientas digitales. La utilización de los datos es una industria creciente de la que quieren sacar partido muchas organizaciones. El Reglamento General de Protección de Datos ha sido específicamente diseñado para responder a la necesidad de una legislación en materia de protección de datos en la era digital y aporta claridad a lo que puede ser considerado un tema complejo.